Cada cual homenajea a los suyos, vivos o muertos, según le dicte su corazón. Algunos lo hacen con Cristo y otros con el Cesar, en estos tiempos representado por el Tío Sam.
A Bolívar lo veneran los afroindoamericanos pero al rey de España se les arrodillan nuestros presidentes y reciben condecoraciones de sumisión. Álvaro honra la memoria de Pablo y los Comunes las de el Mono, Tirofijo y Jacobo Arenas. Hasta Maradona tiene su feligresía desde antes de partir de este mundo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario