La incompetencia tuvo su mayor competencia en este bello y próspero pueblo del Tolima, donde el presidente, el gobernador y los ministros hicieron oídos sordos a las advertencias de los científicos.
Los medios de comunicaciòn hicieron tremendo cubrimiento de la tragedia pero sus unidades investigativas estaban poco o nada interesadas en lo que pudiera suceder.
El padre del actual presidente, Iván Duque Escobar como gobernador, no movió un dedo lo mismo que el partido cogobernante, el liberal. Menos los prelados católicos a quienes les importó un bledo lo que le ocurriera a la feligresìa, porque eso era un designio de dios.

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