Aunque los medios y varios países amigos se desconcertaron con lo ocurrido en Tuluá, no deberìamos extrañarnos porque todo concuerda con el talante del gobierno en general y del ministro en particular.
De todos es conocido el afecto que la Alemania nazi despertó en las altas esferas del conservatismo, mismo que ahora nos gobierna.
Las voces airadas de Duque pidiendo cabezas, hacen parte de la misma trama que representa como títere del que sabemos, con los mismos gestos y ademanes. Heil ! Ajùa!

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