La determinación, a última hora, por parte de la IPS Clínica del dolor, de negarle a una paciente la eutanasia, cuando ya había sido autorizada, es una clara demostración de cómo se puede jugar y negociar con el dolor ajeno.
Se nota a las claras que la IPS no quiere perder una cliente si le autoriza una muerte asistida, por lo que se deduce que priman los intereses económicos sobre los humanitarios.
Más hipócrita resulta la actitud de la iglesia de las cruzadas, la conquista y la inquisición al intervenir descaradamente en esta decisión, supuestamente a favor de la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario