Qué pecadito lo que está haciendo la justicia con este pobre angelito. Al igual que su jefe supremo y mentor, todos los testigos en su contra, los callan o juran que son falsos. Pero ahí queda el hijito para que herede los votos y perpetúe la tarea por la cual están condenando al papá.
Ya quisieran el 99% de reclusos del país, gozar del confort del presidio que reciben este espécimen y los de su especie.

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